Critica de “La Ola” Teatro Valle-Inclán. CDN.
Experimento, realidad y ficción se conjugan perfectamente en la obra “La Ola”: una dramatización del caso real ocurrido en 1967 por Ron Jones, un profesor de historia que decide llevar sus enseñanzas hasta las últimas consecuencias, haciendo que sus alumnos de secundaria viviesen en sus propias carnes la experiencia de un régimen totalitario como algo real. Crea en su clase “la Tercera Ola”, una especia de sociedad secreta que al principio será como un juego para los chavales involucrados al máximo, poniendo en jaque su manera de entender el mundo. Lo que arranca con un juego, un actividad de clase, va derivando en una suerte de catarsis obsesiva por los muchachos provocando que el experimento de la Tercera Ola acabase traspasando y trascendiendo fuera de las aulas, y con ello, un conflicto personal para los alumnos.
Llama la atención la facilidad con que los chicos ponen en juego sus emociones y su dignidad con tal de que el experimento prospere con dos mecanismos clave: Sr. Jones como líder y el propio instituto como entidad.
Según iba desmarañando la madeja de la trama me venía varias reflexiones acerca del tema; dejando aparte el fenómeno fascista, me preocupaba más la capacidad de embaucar, dominar y anular pensamientos, mediante meros lavados de conciencia a través del lenguaje, tema de profunda actualidad con los medios de comunicación y la publicidad, sin olvidar la iglesia… En definitiva el docente es un falso predicador que genera un movimiento para manejar a su antojo los actos y las mentes de sus alumnos, alienarlos y conseguir que esa porción de masa pueda llegar a desequilibrar al conjunto de la sociedad. Por eso, un tema fascinante, y siempre actual, aunque concluya en una formación política. Fenómeno ligado al aula y a la vida diaria.
Este espectáculo tiene una doble virtud extraordinaria: el espacio para la reflexión y dotar de teatralidad, de pulso y de ritmo algo tan real.
El texto de García May lo hace posible, sin perder un fin último, la de la función teatral: un climax perfectamente medido y la temperatura dramática va en ascenso constante hasta hacer disparar el nudo en la garganta en el espectador y golpearlo sabiamente en su conciencia. ¡Bravísimo!
Acertado es el estereotipo de alumnado de la Norteamérica de los años 60, perfectamente reconocibles hacen más digerible la trama.
Lo que resiente la obra es la excesiva duración, dos horas y media con intermedio, es mucho tiempo para la historia que hay que contar, que sumerge al espectador, sobre todo al principio en el tedio más profundo. La segunda parte toma un ritmo, un pulso y un sentido de la tensión dramática que no están logrados en la primera, de perfecta fuerza teatral, por ejemplo el discurso de Jones a Norman, el alumno negro o la preparación de la conferencia en el auditorio del instituto. Todo ello mejor condensado hubiera dado lugar a una obra mucho más brillante.
Magnífica la escenografía obra de Jon Berrondo que ofrece una curiosa disposición en dos planos, el aula y el exterior del aula, creando un espectáculo dinámico, bien organizado; efectos sonoros, audiovisuales… etc.
De la interpretación de los ocho intérpretes hay que destacar la formidable construcción que del profesor Ron Jones hace un Xavi Mira que sabe dibujar perfectamente la evolución del personaje que va desde el “profe enrollado” del comienzo hasta el tirano en el que se va convirtiendo conforme la función avanza. Lo hace magistralmente, sobrado de recursos. Entre el grupo de alumnos –todos, por supuesto, sacados de la cantera-escuela de la televisión, con edades que superan claramente las de sus personajes, algo tan típico en la ficción española…- hay que destacar el buen hacer general; aún cuando ellas –estupendas cada una en su estilo Carolina Herrera, Helena Lanza y Alba Ribas- se luzcan más que ellos –Javier Ballesteros, David Carrillo, Jimmy Castro e Ignacio Jiménez- ya sea por mejores capacidades actorales o sencillamente por abordar personajes más agradecidos; moviéndose todos como conjunto siempre en una línea media de notable, sincronizados a la perfección, aunque alguna vocalización necesite mejorar (NM).
Es una propuesta interesante que colmó de aplausos por un público entregado, afortunadamente no caí en el rompeolas, y me dejé arrastrar a buen puerto. Naveguen a toda vela que está en cartel hasta el 22 de Marzo.
Má.
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