19 de noviembre de 2015

El público, García Lorca.



El Público, Federico García Lorca. Dirección, Àlex Rigola. Teatro de la Abadía. 
¡Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro!” es la frase que cuelga sobre nuestras cabezas al entrar en el templo sagrado de la Abadía. Lorca presente. Cruzas el umbral y una melodía lejana suena en el interior, la tarara, mientras te sumerges en una retrospectiva de la creación, composición y presentación de “El Público” de fotografías, documentos y objetos del propio Lorca. El público comulga y se rinde a la exclamación que reza en una de las vitrinas: "Ahora el público quizás no esté preparado, pero dentro de 10 o 20 años seguro que esto va a ser un éxito”. Augurio en forma de tiras de papel plateado y el rostro de Federico omnipresente, con su sonrisa sempiterna, daba paso a un espectáculo en el que el público del teatro y de dentro del teatro fueran uno, preparados o no, visualmente alcanzamos una renovación magistral del texto, a sabiendas que no es un texto fácil, pero este desafío a destello plateado iba a ser un acierto. 
Es un viaje a la mente de Federico, un viaje extremo, estético y frugal, lleno de pulsiones sexuales, pura poesía convulsa y plena. 
Lorca creó la obra en una época difícil desde lo existencial a lo terrenal, su estado de ánimo afloraba la tristeza y una crisis sentimental posiblemente provocada por el desamor, del que vivía desde dentro, de las tripas al corazón. Todo ello sirvió para la mezcolanza surrealista de la obra de la que Rigola ejerce con maestría con dos elementos importantes homosexualidad y vida. 
Con los primeros acordes de trompeta, el espectador entra en un sueño que conecta con el mundo imaginario de Federico. La luz azul y la montaña de arena, marcará la intriga, que sumergidos en este “teatro bajo la arena” ondeará las pasiones, las batallas y las pulsiones sexuales del Lorca más vulnerable, más desnudo. 
Sobre el escenario, catorce actores, de los que algunos interpretarán varios personajes, todos maravillosos y muy embutidos en sus papeles, dando vida a los pensamientos, sueños, frustraciones y profundidades del autor. 
Àlex Rigola convierte un texto tan complicado en una exquisitez bella desde principio a fin, con un montaje al servicio de la palabra y del sueño que nuestro Federico nos hace necesario. Evoca magistralmente este lenguaje barroco en todos los sentidos, desde lo visual a lo sonoro, uniendo todas las artes plásticas, escénicas y musicales.
Fantastica la bailarina, Laila Durán. 
Anoche Federico brilló en su templo e hizo que su público reaccionara ante sus miedos con ese frío, reflejados en el espejo, tan vigente hoy en día.
Merece la pena reflejarse.

Dirección: Álex Rigola. Intérpretes: Nao Albet, Jesús Barranco, David Boceta, Juan Codina, Laia Durán, Irene Escolar, Pau Roca, Pep Tosar, Jorge Varandela, Nacho Vera y Guillermo Weickert. Teatro de La Abadía. Madrid. Del 28 de octubre al 29 de noviembre.
Má.



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